Entrevista publicada en Murciaeconomía el 20/04/2014.

Muy poca gente habla bien de las ETT (empresas de trabajo temporal), en parte por la despersonalización de sus servicios. No es el caso de Galiempleo, una empresa murciana que surgió del empeño de tres hermanas por crear empleo en su entorno. Así nació Galiempleo. Así, y con una inversión de 36.000 euros. “Seis mil nos los prestó nuestra madre y los otros 30.000 llegaron de Cajamurcia, que no dudó en apoyarnos cuando le presentamos el proyecto”. El primer año la empresa ya facturó más de 700.000 euros. Hoy, diez años después, el negocio ya ronda los 9 millones.
Galiempleo es una ETT especializada en trabajadores para el campo, y en su cartera de clientes figuran algunas de las más grandes industrias agrícolas de la Región de Murcia, Valencia y la provincia andaluza de Huelva. Cada día, alrededor de 700 personas salen a trabajar gracias a esta compañía, con picos –según la temporada- de 1.400 trabajadores.
Ese ‘factor humano’ que mueve a Galiempleo más allá de los balances de cuentas, del ‘debe’ y el ‘haber’, queda bien claro en la primera ‘inversión’ que acometió la empresa: de aquellos 36.000 euros iniciales, gastaron 9.000 en salvar la vida al hijo de una trabajadora que tenía un tumor en un pulmón y había sido ‘desahuciado’ en Murcia. “Le llevamos a Valencia y a otros lugares, le operaron, y hoy en día ese chico ya tiene un hijo, trabaja y apenas tiene una pequeña discapacidad. Fue el dinero que mejor hemos invertido nunca. Entre nosotras, entonces, decíamos que, aunque la empresa no fuera bien, siempre tendríamos la satisfacción de haber salvado a ese chico”, recuerda Caty Gutiérrez, CEO de esta empresa tan particular como rentable.
Pero la empresa ‘tiró para adelante’ y hoy en día se ha convertido en la ETT de confianza de ‘gigantes’ de la agricultura española. “Que hayan contado con nosotros desde el principio grandes empresas nos ha ‘obligado’ a hacer las cosas siempre muy bien, nuestro nivel de autoexigencia siempre ha sido máximo. Somos capaces de convocar personal, elegimos muy bien los perfiles, porque no tiene nada que vez un recolector de limón con uno de lechuga o apio. Por eso el nivel de éxito y de satisfacción de nuestros clientes que conseguimos es muy alto. Hay que recordar que esta empresa no tiene departamento comercial: los clientes que tenemos vienen por referencias, por el boca a boca y por la recomendación de otros empresarios”.
Galiempleo, que desde hace siete años ostenta la presidencia en Murcia de la Federación Española de Pequeñas y Medianas ETT (FEDETT), también es especialmente sensible con la conciliación laboral y con el maltrato a las mujeres. La empresa está ‘muy encima’ de las mujeres con las que trabajan con el fin de detectar posibles conflictos en el ámbito familiar.
Galiempleo se siente muy comprometido con todos sus trabajadores, ya sean los de la estructura como los de misión: “Tenemos una estructura ‘sobredimensionada’ (la Ley exige que las ETT tengan doce trabajadores por cada mil que colocan, aunque Galiempleo tiene 18) que nos permite estar muy encima de nuestros trabajadores. Les acompañamos a los análisis médicos, les asesoramos en temas de Hacienda, incluso les hemos ayudado a buscarse una casa”.
Este ‘toque humano’ que las hermanas Gutiérrez han dado a su empresa, y que también queda patente en la colaboración con diferentes causas sociales, deportivas y de RSC, viene a demostrar que la responsabilidad corporativa no resta beneficios: “El empresario de verdad es el que es capaz de darse cuenta que el prestigio está por delante del beneficio. Si las cosas hacen bien, el dinero acaba llegando”.

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